ENTORNO

     En el Parque Natural de los Alcornocales se agrupa un complejo de sierras donde se desarrolla, en excelente estado de conservación, el mayor alcornocal de la Península Ibérica y uno de los más importantes del mundo.

     El atractivo natural de este Parque no finaliza aquí, ya que acoge unos bosques galerías excepcionales, capaces de transportarnos a regiones subtropicales ausentes en la actualidad del continente europeo.

     Las 167.767 ha que ocupa el Parque se distribuyen desde Tarifa, en el sur de la provincia de Cádiz, hasta Cortes de la Frontera en el noroeste de la provincia de Málaga. En su mayoría están colonizadas por alcornoques, en ocasiones mezclados con acebuches, quejigos, robles melojos... dependiendo de las condiciones de humedad y tipo de sustrato.

     El matorral que coloniza las laderas es generalmente el resultado de la degradación del bosque originario, constituido por quejigos y robles. Sin embargo en ocasiones se desarrolla sobre superficies azotadas por el viento o bien sobre suelos muy pobres donde el bosque no puede prosperar. Está constituido por lentiscos, jaras, brezos, cantuesos, torviscos y majuelos, entre otros especies típicas del clima mediterráneo.

     Estas sierras presentan gran riqueza en rapaces contabilizando hasta un total de 18 especies. Las mejor adaptadas a este tipo de bosque son las águilas calzadas, culebreras y ratoneras, azores, gavilanes y cárabos. En las lajas y tajos de la sierra se localizan rapaces rupícolas como el buitre común, el alimoche, el águila perdicera, el búho real, halcones peregrinos y cernícalos.

     Los canutos suponen auténticos bosques subtropicales, hoy día desaparecidos del continente europeo salvo en Turquía y España. Estos valles excavados por los cauces fluviales están formados por laurel, rododendron, avellanillo, durillo, aliso, acompañados por acebo, y ejemplares de helechos poco comunes en nuestros bosques. La fauna que habita en estos arroyos está compuesta por mirlos acuáticos, martín pescador, aviones zapadores...

     Las monterías suponen uno de los principales recursos económicos del espacio. Entre las piezas de caza se halla el corzo, el ciervo ha sido reintroducido recientemente, así como el gamo y la cabra montés que aunque no habitaban estos parajes, han sido introducidos para las grandes monterías.

     La presencia humana en el Parque data de épocas remotas, como señalan las pinturas encontradas en las lajas de las serranías.

     La población del espacio se distribuye en núcleos de diferente tamaño. Ubrique, localidad situada en el noreste del Parque, cuenta como actividad principal el curtido de la piel, existiendo en la actualidad un mercado floreciente. El término de Alcalá de los Gazules es importante tanto por su núcleo histórico artístico como por las construcciones de antiguos molinos, chozos y cortijos.

     La gastronomía de la zona, de gran riqueza, está vinculada a los exquisitos productos del campo como las tagarninas, cabrillas, caracoles, hongos, acompañados de ricas carnes de venado, jabalí y perdiz, todo aderezado con las plantas aromáticas que crecen de forma espontánea como el laurel, orégano, poleo, etc.

     Los artesanos se dedican en especial a la guarnicionería, la palma y la madera, destacando los dornillos hechos en madera de fresno.